Acabo de tener un examen. Fue segunda vuelta de un examen de la semana pasada, que entregué en blanco por no haber estudiado (o por no haber tenido la delicadeza de estudiar). Mi maestra, Silvia Barrios, nos echó un discurzote diciéndonos de manera tal vez sutil, tal vez demasiado directa, que debíamos esforzarnos más, que debíamos estudiar sin que se nos avisara de un examen, etc. Porque no fui el único que entregó el examen vacío. O quizá si, pero muchos inventaron sus respuestas para no quedar mal (por así decirlo... realmente desconozco sus razones, pues ellos comentaron orgullosos que las habían inventado .), y no conforme con eso, nos pusimos a despotricar contra la maestra, por haber incluido en el examen (según nosotros, por supuesto) temas que habían sido tratados en exposición, llevada a cabo por alumnos que dejan mucho qué desear academicamente y que no tuvieron la atención de proporcionarnos su material de clase. En su discurso, la maestra nos hizo ver que estábamos en un e...